LAS VISITAS AL HOSPITAL

Este es un tema algo controvertido, ya que todo el mundo que va a visitarte al hospital lo hace con las mejores de las intenciones, con ganas de conocer al recién nacido y de saber como se encuentra la mamá. Por lo tanto, no me gustaría que nadie se lleve a mal alguna cosa que pueda escribir, y si lo hace pues la verdad, me da igual.

En mi caso, nada mas salir del quirófano, me encontré en el pasillo a muchos de mi familia, lo cual agradecí por que venía de sentirme muy aturdida, y saber que me estaban esperando fuera y acompañando a Javi (mi marido) me dio mucha alegría. Aunque no dejé que entrara en la habitación prácticamente nadie (lo cual respetaron), estuvieron fuera esperando a que me sintiera mejor. Tengo que agregar aquí que tengo una súper familia en todos los sentidos, somos una familia grande de tamaño y de corazón.

Cuando salí del quirófano, me encontraba realmente mal, la cabeza me daba vueltas, incluso me adormecía en algunos momentos, lo único que quería era volver a sentir mis piernas e incorporarme… Pero ambas cosas tardaron mas de lo que me hubiera gustado. Me sentía fatal por no poder coger a mi pequeña la cual, para lo que vino después, dio una primera noche estupenda. Yo estaba tan sobrepasada que no pude dormir en toda la noche, solo miraba a mi pequeña y ansiaba poder cuidarla, era como si ese amor de bebé con su pijama de cocodrilo me hubiera hechizado, y solo quería estar cerca de ella para no separarme nunca.

El primer día en el hospital fue una verdadera locura, mil visitas, todo el mundo quería acercarse al bebé, tocarlo o incluso cogerlo. Algunos lo consiguieron, ya que no podíamos estar tan alerta, especialmente yo, que acababa de pasar por una cesárea, acababa de ser mamá y no había podido dormir en todas la noche. Por la mañana llegó la primera visita, la mas ansiada, la de mi ginecólogo y mi matrono, ambos dijeron que la niña tenía que estar principalmente al pecho de mamá y pocos brazos mas, cuantos menos mejor y que yo debía descansar (dentro de lo posible). Cuando hice por levantarme por primera vez de la camilla, sentí que estaba rota, tuve un dolor que no puedo describir, solo sé que es el más grande e incapacitante que he tenido en mi vida. Aun así, me levanté e hice todo lo posible por cuidar a mi pequeña, el amor es tan grande que se olvidas de ti y de lo que duele.

Lo peor de esos días además de la recuperación de la cesárea fue el control (por no decir des-crontrol) de las visitas. Una de las veces había tantas personas en la habitación (yo estaba sola en la habitación con dos camas) que había gente hasta sentada en las camas, yo no sabia donde mirar ni que hacer, ni como dejar de escuchar, solo tenía ganas de estar tranquila en la habitación disfrutando de mi recién estrenada maternidad, junto a Javi, y juntos ir descubriendo y aprendiendo de esta nueva etapa. Pero no fue así, fue un ajetreo constante, un ir y venir, entrar y salir, consejos, historietas de abuela y en definitiva un estrés total para la nueva familia, especialmente para la madre y el bebé.

Si algún día tengo mas hijos (en un futuro lejano) me gustaría que las cosas funcionaran de otra manera, para empezar me encantaría tener un parto natural (lo cual no depende de mi, pero por pedir), y también me gustaría que las personas que vayan al hospital se turnen, se pongan de acuerdo para no ir todos a la vez. Me encantaría no tener que escuchar opiniones, ni consejos, ni historietas si no las pido. Otra cosa que me haría muy feliz, es que no cojáis al bebe recién nacido en brazos, creo que especialmente las primeras semanas de vida el bebé, que viene de un sitio tan calentito e íntimo, lo último que necesita es pasar de brazo en brazo, creo que todo es hostil para él, una colonia, el tacto de una prenda, los olores especialmente el del tabaco… Los bebes son hipersensibles al entorno que les rodea y a esto hay que sumarle que la madre está hipersensible, y solo quiere al bebé para ella. Esto último creo que es lo mas natural del mundo, acércate una gata que acaba de parir a coger a uno de sus cachorros a ver que pasa. Yo soy de las que piensa que el parto conecta a la mujer con su parte mas primitiva, su parte mas natural y por eso siente esa necesidad de cuidar, amamantar y proteger a su hijo, el que acaba de salir de sus entrañas.

En conclusión, creo que hay que ser mas empático a la hora de ir visitar a un recién nacido al hospital y tener en cuenta como mínimo algunas cosas como no cogerlo en brazos, que la visita sea corta, no dar consejos no pedidos y respetar la hora de la mamá dar el pecho. Dar el pecho es especialmente difícil para mamas primerizas en muchas ocasiones, y se necesita una gran dosis de tranquilidad e intimidad para cogerle el tranquillo.

Los primeros días la nueva familia necesita tranquilidad, intimidad, descanso y mucha ayuda, pongámoselos fácil. Un gran saludo Mamás de Pueblo ¿añadiríais algo al tema de las visitas al hospital? Yo he contado desde mi experiencia, pero seguro que hay muchas mas cosas que añadir.

 

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