!VIVA EL PORTEO!

Una de las cosas que mejor me funcionó para que Valentina se relajara ha sido siempre el porteo, sobre todo el fulard. Nuestra pequeña como he menciona otras veces solo se relajaba en brazos, con nuestro contacto. Ella ha huido siempre de todo lo que no estuviera relacionado con los brazos.

En las clases de preparación al parto nos decían, “cuando estéis agobiadas en casa y con el bebé de mal humor, lo mejor es coger el cochecito y dar un paseo, eso te ayudará a ti y seguro relajará al bebé”. Pues yo, no me quiero ni acordar del primer paseo con Valentina. Aún tenía los puntos de la cesárea, pero no encontrábamos la forma de que Valentina se relajara y pensamos… Pues demos un paseo…. ¿Un paseo? Se convirtió en mas estrés, la peque solo lloraba. Eso de que los pequeños se duermen en el paseo con el traqueteo en el capazo… JA! Eso ha sido una utopía para nosotros.

Cuando la poníamos en el cochecito daba la sensación que en vez de sábanas de algodón, eran pinchos, yo nunca había visto un bebé que no se relajara en esas condiciones. De hecho era sacarla del carrito y cogerla en brazos, y genial, la peque mas adorable y relajada. El capazo lo hemos usado unas diez veces en total, por que no había forma humana de que ella estuviera bien en él.

Al igual que el capazo tampoco toleraba la mini cuna, ni la hamaca, ni el sofá, ni la cama, ni la silla del coche… La silla del coche, menuda odisea, no aguantaba ni cinco minutos sin ponerse morada a llorar. Yo vivo a las afueras del pueblo, por lo que cuando estaba sola en casa no podía salir al centro ni verme con nadie, por que era imposible llegar con ella al centro.

Esta situación nos tenía bastante soliviantados, por que no sabíamos como actuar, lo único que teníamos claro es que no íbamos a dejar llorar a nuestra pequeña, la cual además lloraba (y llora) con una intensidad muy alta. Así que de nuevo me puse a buscar, a leer y a informarme para hacer lo mejor (para mi hija y para nosotros).

Cuando una Mamá de Pueblo como yo, busca otras opciones que se salgan a lo de siempre (al déjala llorar, que te está manipulando) tiene que buscar por otros derroteros, y encontré una opción que me sedujo bastante, el fulard. El cual tuve que pedir por internet por que no había ningún lugar cercano donde comprarlo, es otra de las cosas que tiene ser una Mamá de Pueblo. Cuando llegó el fulard a casa, inmediatamente me lo puse y lo probé con mi pequeña, la cual se durmió, si sí, se durmió sin llorar, sin patalear, sin revolverse, simplemente se durmió. ¿Y que hice yo? Llorar, si llorar, de alegría, de paz, de que acababa de pasar algo increíble para mi, mi bebé se había dormido sin pasar un mal rato, se durmió tranquila y feliz.

A partir de aquí, el fulard se convirtió en algo imprescindible para nosotras, el carrito pasó a un tercer plano y con todo esto, nuestros días empezaron a ser un poco mas fáciles. Yo la seguía teniendo todo el día pegada a mi, pero tenía las manos libres y la espalda menos dolorida, y lo más importante, mi peque también se sentía mejor, lloraba menos y ambas éramos más felices juntas.

Ahora llegó el momento de salir y encontrarnos con el resto del mundo, el cual lo primero que te preguntaba era; “¿Pero la niña va cómoda ahí?, ¿la cabeza no tiene ahí mal puesta?, ¿la niña puede respirar ahí dentro?…. y un sinfín de preguntas, a las cuales yo respondía que si veían como estaba la niña, la cual normalmente mientras estaba en fulard estaba dormida o relajada mirándolo todo, con esos ojos llenos de vida y de ganas de conocerlo todo.

Yo pensaba que viendo lo feliz y tranquila que estaba Valentina en el fulard sería suficiente, pero no… Después venían los comentarios de que eso no era bueno para la espalda de los bebés, de que eso los malcriaba, de que mi espalda se iba a resentir, de que eso son pañuelos de hippies… De nuevo me encuentro con incultura causada por la desinformación y por la capacidad tan grande que tenemos las personas de juzgar negativamente todo lo que no conocemos y que no se asemeja a lo que estamos acostumbrados.

El porteo es sumamente beneficioso (en internet podéis encontrar todo lo positivo que trae consigo) y además es riquísimo, siempre tienes a tu bebé lo suficientemente cerca para comértelo a besos, para olerlo y disfrutarlo. Para mí ha sido uno de los descubrimientos mas importantes dentro de mi experiencia como madre, y no me cabe duda que para mi hija también.

porteoHay experiencias de todo tipo, hay mamás que han querido portear y su peque no se lo ha consentido, otras que no les gusta o incluso no conocían el porteo… ¿En qué lugar te encuentras tu?

 

Que tengáis una buena tarde.

 

 

 

 

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