ACERCANDONOS A LA ALTA DEMANDA

Este tema para mi es delicado y muy importante, ya que ha marcado mi tarea como madre y en gran medida ha marcado mi vida. Me ha enseñado que la maternidad no es lo que esperaba, me ha enseñado a dar menos explicaciones y a pedir menos opiniones, a saber quien está a mi lado de verdad y sobre todo me ha enseñado a conocer el significado de la palabra incomprensión.

Si me dijeran que describiera como me siento siendo una mamá de una pequeña alta demanda, sin duda respondería, incomprendida. Aunque para complementarlo añadiría las palabras agotada y juzgada. Ser madre no es nada fácil, pero si además tu bebe no para de llorar, y esto es literal, no para de llorar. Cuando alguna vez he intentado hablar con alguien de este tema del lloro tan inconsolable de mi hija, (sobre todo los primeros meses) me topo con la incomprensión; “todos los niños lloran”, “¿A ver que te creías tu que era tener un bebé?”, “El mío con los cólicos…”, “¿Y qué niño no llora?”, “que exagerada eres, si es que las madres primerizas…”

Lo que no escuchaban era, que mi flamenca, lloraba inconsolablemente a cualquier hora del día y de la noche, tuviera hambre o no, tuviera frío o calor, con cólicos o son cólicos… Y de una forma muy exagerada, como si le estuvieran haciendo daño. La única forma de calmarla era pegada a mi, no funcionaba nada que no fuera mi contacto (y a veces el de papa), ni carrito, ni hamaca, ni mini cuna, ni teta, ni biberón, nada. Y aquí nos encontramos con el juicio; “es que la tienes mal acostumbrada a los brazos”, “lo que tienes que hacer es dejarla llorar”, “la niña esta muy mimada”…

Con todo lo anteriormente descrito, unido a tener un bebé encima las 24 horas del días, que llora con una intensidad pasmosa, yo no dormía nada, comía como podía y el resto de necesidades las cubría si podía, llega el agotamiento. Agotamiento físico y mental, acababa de tener una cesárea, de ser mamá, y tenía las hormonas fluyendo a completo descompás.

¿Esto es la maternidad? Los bebés, según tenía yo entendido, lloran, pero también duermen y comen. Les gusta estar en brazos, pero también les gusta pasar ratos en su hamaca o sillita. Yo veo a otras madres saliendo con sus bebés recién nacido, tan felices, peinadas, vestidas… y su tierno bebé dormido en su carrito, mientras dan un agradable paseo. Seguro que esa madre también habrá pasado por lloros, malas noches y malos ratos. Pero yo nunca viví esa agradable sensación de dar un paseo relajada, peinada (de hecho me corte el pelo) y disfrutando de cómo mi bebé descansaba y disfrutaba también del paseo.

Aquí me llamaban exagerada, pero os puedo asegurar que no exagero en absoluto. Los que me llamaban exagerada no conocían la situación de cerca, y claro la situación de cerca la conocen muy pocas personas. Muy pocos son los que nos han acompañado en este recorrido y han podido ver que nuestros agobios y frustraciones eran reales, y no exageraciones de padres primerizos.

Te aíslas, por que estas cansada, no solo por no dormir, sino de que te juzguen y de sentirte incomprendida. También por que no puedes seguir el ritmo de tu entorno, no puedes salir a tomar café, algo tan sencillo, por que para empezar necesito coger el coche y montarla en la silla, lo cual era los primeros meses una misión imposible y después no puedes estar sentada, por que no aguanta en su sillita, y tomarte un café caliente con un bebé en brazos y escuchando el déjala llorar, la tienes siempre brazos, esta acostumbrada a eso… Pues al final entre unas cosas y otras, optas por quedarte en casa. Y prácticamente nadie entiende esa decisión, así que cada día te vas dando cuenta de que estas más sola de lo que creías, te vas desconectando de tu rutina anterior y tu rutina de ti.

Se pasa la novedad del nacimiento del bebé, y cada vez recibes menos visitas, menos llamadas y menos mensajes. Pero con esto te das cuenta de lo que valen los mensajes que aún te llegan, te das cuenta de las personas que realmente te quieren y se preocupan de ti, de tu nueva situación. Hay mucha gente que te decepciona, pero hay otra que te sorprende gratamente, y empiezas a valorar otras cosas, y a sentirte mejor. Te das cuenta que aunque has perdido cosas pasadas, tienes otras por delante que te hacen muy feliz.

Yo sobre todo he aprendido y sigo aprendiendo, principalmente a disfrutar de mi hija, es una niña divertida y despierta que no para de sorprenderme y de hacerme feliz.

El pediatra Jesús Garrido, describe la alta demanda desde un punto de vista que a mi personalmente me gusta mucho, ya que es un punto de vista objetivo, os dejo aquí algunas de las cosas que cuenta.

“Hay bebés de alta demanda, que piden continuamente ser atendidos, alimentados, entretenidos, ¿Es así por su propio carácter o es que lo hacemos todo mal? Son niños que se caracterizan por lo que sigue:

-Pide comida continuamente: Suele hacer tomas muy cortas pero muy frecuentes.

– Pide afecto continuamente:Tolera muy mal la separación de los padres. Especialmente de la madre.

– Exigente: Tiene crisis de llanto exigente. Pide la satisfacción inmediata de sus necesidades. Calmándose momentáneamente en cuanto es atendida.

– Carácter fuerte.

– Muy activo: Sus ratos de descanso son mínimos. Durante el día casi no duerme. Y en cuando una crisis de llanto cesa porque le damos lo que pide, comienza otra al poco rato.

– Agotador: Superan la capacidad de esfuerzo de padres, abuelos y casi cualquiera que se ofrezca a echar una mano.

-Insatisfecho: Es como si nunca tuviese suficiente. A pesar de atender todo la anterior, enseguida vuelve a llorar por otra cosa.

– Impredecible: Cuando parece que empiezas a cogerle el tranquillo, lo que ayer ayudó, no sirve hoy.

– Muy sensible: Nota cualquier mínimo cambio. La despierta cualquier ruido. Es muy influenciable por el estado de ánimo de los que le rodea.

 En estos niños, la estrategia que parece funcionar mejor es lo que algunos llaman “Crianza Natural”. Aunque es un método válido para cualquier familia, en los bebés de alta demanda, otras alternativas son casi insoportables. Aplicando métodos próximos a la “Crianza Natural” suelen mejorar poco a poco en el primer año de vida. Yo no conocía la existencia de los bebés de alta demanda cuando acabé la especialidad. No me explicaron nada sobre ellos.

 Mi experiencia como pediatra, es que lo más duro para los padres de un bebé de alta demanda es la sensación de frustración que les genera. El sentimiento de culpa que nace en ellos pensando que no son buenos padres. La mayoría de los padres a los que toca un bebé de este tipo no repiten. Yo los llamo a veces “niños cuco” (donde entra uno, no hay más).

 En muchos casos, lo que más agradecen los padres cuando les das el diagnóstico, no es que les des una solución (que la que hay no es fácil), sino que por fin entienden que su hijo es así, y no lo es porque ellos sean malos padres. Sino que posiblemente para que su hijo progrese, van a tener que ganarse el título de PADRES con mayúsculas.”

 Estas son algunas de las cosas que caracterizan a un alta demanda, ya os iré contando mas, tengo mucho para escribir sobre este tema. Es más, ahora mismo para que la peque descanse en su siesta, la tengo encima mía, y escribo con una sola mano. O lo hago así o no lo hago.

Que tengáis una buena tarde Mamás de Pueblo.

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