UNA FAMILIA DE TRES, LA IMPORTANCIA DE PAPA

El Papá, lo escribo en mayúsculas, por que en mi caso no lo puedo escribir de otra manera, mi marido es un Papá con mayúsculas.

Los padres son en muchas ocasiones dados de lado en estos temas de la crianza, otras veces según tengo entendido, se quitan del medio (no es mi caso) y prefieren dedicarse a otras cosas. Pero cada días más, los papás están interesados en la crianza de sus hijos, en el embarazo, disfrutan entrando en el parto y criando a sus hijos, cambiando pañales, despertándose en la noche…

Los padres tienen ganas de formar parte de este mundo, hasta hace poco, en exclusiva de la mujer, quieren criar y educar a los pequeños, y creo que debemos hacerle eso hueco, por ellos y por nosotras, pero sobre todos por nuestros hijos. Y sobre todo, debemos dejar que lo hagan a su manera, debemos respetarlos y ayudarlos, ya que tendemos a criticarlos… “que si lo ha abrigado lo suficiente, que no cogió una muda de ropa, que si deberías haberse acordado de la merienda…” En vez de esto debemos ayudarlos, igual que ellos nos ayudan a nosotras, con cosas que incluso se les escapan (en muchas ocasiones), como por ejemplo, la paciencia que tienen ante la revolución hormonal tras el parto.

Yo durante el embarazo me sentí muy bien, y el futuro Papá, disfruto también mucho del embarazo. Yo por mi afán de beberme todo lo leíble, a veces le ponía la cabeza loca, con todo lo que encontraba, y él se interesaba y participaba sobre lo que le contaba. Desde laS fotos de cunas, ropita o accesorios para la lactancia, hasta alimentación saludable y el crecimiento semana a semana del bebé (pocas somos las que no nos descargamos alguna aplicación)

El futuro Papá, no se perdió ni una sola visita al ginecólogo, y además las llevaba bien preparadas con las dudas (a veces escritas, para no olvidar nada). Tampoco se perdió ninguna clase de preparación al parto. Estuvo al cien por cien, en todos los preparativos, en elegir su habitación, su ropita, el carrito… En todo, y no estaba en plan “aquí estoy acompañando a la loca de mi mujer con todo lo que quiere comprar para el bebé”. Estaba involucrado y disfrutando de todos los preparativos para nuestra pequeña.

Y ya cuando nació Valentina, se involucró y lo disfrutó aún más, no sólo con nuestra hija, sino conmigo. Los primeros meses sus cuidados fueron muy importantes para las dos, sin él no se como hubiera podido seguir adelante. Ha sido y es fundamental para nosotras, sabe desde sacar sonrisas hasta cambiar pañales o calmar una pataleta.

Como ya he contado otras veces, la peque dormía muy poco y nos teníamos que turnar para descansar, sin el Papá creo que no hubiera sobrevivido a los primeros meses de vida de mi bebé. Además, después de la cesárea necesitaba ayuda para todo. Si, yo le daba de mamar al bebé, pero el Papá me lo ponía todo por delante para que fuera posible, y después de la toma, era el que cambiaba pañales y dejaba todo recogido para la próxima. Siempre a mi lado, siempre animándome, sacándome una sonrisa y haciéndome sentir bien. Los primeros días me sentía fatal por que no podía cuidar a mi bebé como me hubiera gustado, pero gracias a su paciencia y empatía, todo mejoraba.

Conforme nuestra pequeña ha ido creciendo, hemos ido uno tomando decisiones, en cómo criarla y educarla. Muchas veces esas decisiones no han sido las socialmente aceptadas, pero ambos las hemos defendido por igual, y por ahora no nos va nada mal. Estamos de acuerdo en casi todo, y en lo que no, pues discutimos como cualquiera. A ambos nos gusta darle vueltas a las cosas, ver todas las opciones e intentar elegir la mejor posible.

El Papá de mi pequeña, el mejor padre que ella pueda tener, que la quiere con locura, que se pone triste cuando, por trabajo, no puede dedicarle todo el tiempo que gustaría. El Papá que lo pasa fatal cuando la pequeña se pone malita, que le encanta jugar con ella, verla reír, y creo que sobre todo le gusta enseñarle explorar lo que le rodea, lo cual ella agradece y disfruta con creces.

El Papá y mi pequeña juntos, para mi, son las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Me encanta ver la cara que pone mi niña cuando escucha que su Papá ha llegado del trabajo, ver como se le iluminan esos ojos tan llenos de vida y me dice “ya ha llegado mi Papá guapo”.

Hoy por vosotros Papás de Pueblo, por que estáis ahí siempre, por que lo hacéis lo mejor que podéis, por que sin vosotros esta locura de la maternidad no sería posible.

Me has enseñado a tener menos miedos, a ver desde otra perspectiva la maternidad, a sentirme segura de mi misma en este proceso, a verme guapa y sobre todo, gracias a ti he cumplido mi sueño de ser madre junto a ti. Gracias por querer compartir conmigo esta locura tan bonita, que no cambiaria por nada y que viviría mil veces junto a ti. Eres el mejor Papá de Pueblo que puedes ser para nuestra hija, por eso le dices; “lloraré cuando tú llores, sonreiré cuando tu sonrías y dormiré cuando tu duermas”.

papa-e-hija

 

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