¡ESTÀS PERDIDA!…YA ME GUSTARÍA NO ESTARLO

A mi me lo han dicho muchas veces, y siempre he pesando lo mismo: “ya me gustaría no estarlo”. Y muchos pensareis que a todos nos cambia la vida cuando tenemos un hijo, y es verdad. A eso no tengo nada que objetar, solo deciros que a unos les cambia mas que a otros.

Esta semana, me encontré con una conocida a la cual sus dos hijos, han dormido la noche del tirón desde los dos meses, y ahora con dos peques le cuesta mas salir de casa, por que organizarse con dos es un lío (lo cual no dudo). Yo casi no sé que es dormir la noche de un tirón, tras dos años y cuatro meses, he dormido alguna noche entera, pero solo alguna. El otro día, vi a una amiga, y ella me dijo que me veía rara, y la rareza que yo tenía era que mi pequeña me había regalado una noche completa, y hasta yo me sentía rara, por que no estoy acostumbrada a sentirme así de descansada.

Todos vivimos situaciones distintas, y nuestros hijos (por mucho que digan que todos los niños son iguales) son muy distintos los unos de los otros; unos comen bien y otros no, unos duermen bien y otros no, unos son mas relajados, otros mas intranquilos…. Ahora si! Si el bebe duerme, come y es tranquilo, es cosa de la naturaleza, los padres han tenido mucha suerte. Pero si el bebe duerme mal, o comen mal o es muy intranquilo, no es la mala suerte, es culpa de los padres, algo están haciendo mal. Parece que un niño no puede ser intranquilo por naturaleza.

Yo “estoy perdida”, pero no solo yo, sino quien me lo dice también lo está, el mismo tiempo hace que no nos vemos. Yo no hago mas cosas fueras de casa, por que no puedo. Antes de ser mamá, tenía una vida social bastante movida; salía casi todos los fines de semana y entre semana,salía casi todas la tardes a tomar un café. Siempre tenía a alguien con quien charlar y echar un buen rato, hasta que cambió mi situación.

Desde fuera, supongo que se habrá visto como la típica mamá primeriza, asustada, que se cree que ella especial y que esta histérica con su nuevo bebé. Entiendo que quien no ha estado cerca pueda verlo así, pero puedo asegurar que no es así. Desde el hospital ya empecé a vislumbrar algo, puesto que sólo dos personas de mi círculo mas cercano, fueron a conocer a Valentina al hospital, el resto no tuvo tiempo, a pesar de que estuve cinco días ingresada.

Las primeras semanas si tuve mas visitas en casa, por lo menos las mas cercanas y la familia, pero una vez pasada la euforia de la llegada del bebé, y el tiempo que la gente estipula como “normal” tras tener un bebé, me empecé a ver cada vez mas sola, cada vez mas perdida. Tardé bastante en recuperarme de mi cesárea, cosa que quien no estuvo cerca no pudo ver, y por lo tanto se me puede tachar de exagerada, incluso me han dicho: “Pues Fulanita también tuvo una cesárea y la veo casi todos los días paseando son su hijo”. ¡Que suerte! En vez de eso, no sería mejor que te preocuparas por mi, que me hubieras llamado para saber como encuentro, y ya que no lo has hecho, lo último que me apetece es escuchar que a otras le ha ido mucho mejor que a mi, y menos en ese tono.

Seguro que esa persona no sabía (por que no estuvo)que me llevé mas de diez días durmiendo en un sillón, ,me resultaba imposible tumbarme. Tampoco sabía que estaba fracasando con mi lactancia, lo cual me hacia sentir muy mal. Tampoco sabía que mi bebé lloraba y lloraba, lo cual me preocupaba mucho. Tampoco que mi bebé no soportaba la sillita del coche, y que no podía conducir para ir al centro, tenía que esperar a que cuadrarme con alguien que me llevara y que se hiciera a las exigentes necesidades de mi hija. Por esas fechas sólo era Javi.

Seguro que esa persona no sabia, que yo aún no estaba recuperada ni física ni psicológicamente, de mi cesárea. No todo el mundo lo vive igual y además no todas las cesáreas son iguales, y la mía, fue de las complicadas. Tampoco sabía que mi bebé nació con hipoglucemia, y que yo me sentía culpable por ello y lo peor, que mi bebé sufría bajadas de azúcar si no lo despertaba para comer.

Seguro que esa persona no sabía, que llevaba muchos días sin dormir mas de una hora y media seguida, por que mi bebé lloraba mucho y costaba mucho que se calmara, lo cual solivianta y agotaba cualquier persona. Tampoco sabía que no tenía una red de apoyo fuerte para poder sobrellevar mi nueva situación, ni que mi bebé no aguantaba más de cinco minutos metido en su cochecito.

Y estoy segura de que no lo sabía, por que no estuvo a mi lado. ¡Claro que “estoy perdida”! Lo bueno es que tengo a personas (aunque sean pocas, pero mas valen) que no me dicen eso, porque sÍ están a mi lado. Hay personas extraordinarias, que son capaces de entender lo que es organizarse con un bebé de alta demanda. Personas que han llegado a comprender lo complicado que es y que además de no decirme que estoy perdida, tampoco me dicen que todos los niños son iguales.

Hoy día hago muchas mas cosas fuera de casa que antes, pero no tiene nada que ver a lo que hacía hace dos años y medio. Ahora no salgo a tomar café, solo en contadas ocasiones y con personas que son capaces de entender lo que me exige mi pequeña alta demanda, y saben que si voy sola tendré poco tiempo y a lo mejor tengo que salir corriendo,(esto último me pasó ayer mismo) por que quien esté con ella no sea capaz de sobrellevarla. Y si voy con ella, el café será prácticamente de pie, y tendremos que dar después un buen paseo o ir al parque.

Soy una de esas personas a las que le ha cambiado la vida mucho, mas allá de lo habitual. Mi situación no ha sido comprendida por muchas personas, que me han juzgado, lo cual no me molesta, por que ese juicio viene del no conocer. Lo que si me duele es que no haya tenido interés en saber que pasa, por que ya no salgo apenas, por que “estoy perdida”.

Estoy perdida por que soy mamá, lo cual no cambio por nada del mundo, mi pequeña es lo mejor que tengo en esta vida. Estoy perdida por que soy mamá de una pequeña alta demanda, la cual no solo ha cambiado mi vida, sino que la ha puesto patas arriba. Quien no tiene un alta demanda en casa, no tiene ni idea de lo que significa y además, la gran mayoría de las personas, no tiene ningún interés en escuchar que supone y mucho menos entenderlo.

Así que nada, soy una Mamá de Pueblo, que ha pasado algunos momentos malos, que muchas veces se ha sentido sola, decepcionada y muy perdida. Pero a pesar de todo esto soy una Mamá de Pueblo feliz, que muchos días lucha contracorriente, pero que ha encontrado herramientas para hacerlo, y la herramienta mas grande, es el amor por mi niña y el ver como responde tan favorablemente al tipo de crianza que le estamos dando.

Debería hablar mas en plural por que su Papá, al igual que yo, “está perdido” y lucha a mi lado, para intentar hacer entender a nuestro alrededor que esta es nuestra nueva situación, y si no quieren entenderla que por lo menos la respeten. No sabéis lo que duele ver como incluso llegan a reírse en tu cara, cuando intentamos abrirnos un poco más, y explicar algo que se sale de lo habitual (lo cual nos pasado hace unos días).

A pesar de “estar perdida” estoy mas feliz y plena que nunca. Mi pequeña es capaz de hacerme reír en cualquier situación, me sorprende cada día y hacia ella siento el amor tan grande, que a veces me da miedo. Todo lo ha puesto patas arriba, todo lo ha puesto en su sitio y todo lo ha equilibrado, así que si, estoy perdida y aunque a veces duela, cada día duele menos, por que tengo a mi lado la mejor medicina, mi pequeña.

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