TODO EMPEZÓ UN 14 DE DICIEMBRE

Una de las fechas que siempre recordaré será el 14 de Diciembre, ese día fue cuando me hice el test de embarazo, y distinguí como marcaba positivo. Nunca olvidaré esa mañana. Me desperté y fui directamente al baño y cuando dio positivo no me lo podía creer, y Javi tampoco.

Me hice el test por que por la noche tenía una cena con mis amigas, y por si acaso decidimos probar. Por mi mente pasaba; “voy a cenar y después de copas, ¿y si estoy embarazada? Mejor prevenir”. Pero en realidad no pensaba que fuera a estar embarazada, mis periodos son una locura, y pensaba que iba a ser un retraso más. Pero no, esta vez estaba formándose dentro de mi una nueva vida.

Ese mismo día decidimos compartir nuestra alegría con todos, y empezamos por abuelos, los cuales rebosaron de alegría nada más darle la noticia. Después al resto de la familia y a los amigos, y todos reaccionaron con dicha. Me preguntaban como me encontraba, y yo decía que bien no me notaba nada.

A mis amigos esperé a la cena para estar todos, pensaba hacer un brindis o algo parecido, pero tenía tanta fatiga (parece que me hice el test y empezaron la náuseas) que mandé un mensaje al grupo mientras estábamos cenando. Cuando lo vieron se pusieron muy contentos, y fueron ellos los que hicieron el brindis. Yo me tuve que ir casa sin cenar, directamente al baño, por que no podía con las nauseas.

Ese 14 de Diciembre nos dimos cuenta de que nuestra vida iba a cambiar para siempre, esa fecha quedará marcada para siempre en mi calendario, por que ese día comenzó mi cambio de vida. Nuestro regalo mas deseado llegaría en Agosto. De hecho mi fecha de parto coincidía con el cumpleaños del Papá, aunque ella decidió adelantarse.

Desde el principio empecé a prepararme para ser mamá, y a cuidarme, todo se centraba en que el bebé estuviera sano y todo empezó a girar en torno a él. Compré algunos libros, me descargué una aplicación móvil que explicaba el embarazo semana a semana y leía todo lo que encontraba por internet.

Hoy tres años después de esA fecha, echo la vista atrás y me doy cuenta de que no me equivoqué. Mi vida ha cambiado por completo, incluso yo he cambiado. Mis prioridades son otras, lo primero siempre es mi hija. Yo también he cambiado, sobre todo me siento mas plena, mas segura y mas fuerte.

Todo ha cambiado y lo hecho para mejor. He aprendido lo que es el verdadero amor, ese amor maternal, que es tan grande que da hasta miedo a veces. Ese amor que hace que antepongas todo por su felicidad, que da energía para levantarte mil veces en la noche, te da memoria para aprenderte mil cuentos y canciones. Pero sobre todo ese amor que hace que tu hija sea lo primero, que vas de compras y solo ves cositas para ella.

Me quedo con lo que decía un buen amigo, y era que si las malas noches que le hacía pasar su hijo, se lo hace pasar una amigo, directamente le deja de hablar. Que esos esfuerzos solo se hacen por un hijo, cuando sabes lo que es e amar de verdad.

Ahora lo primero que veo todos los días es a ella, y para mi no hay mayor felicidad, que ver todas las mañanas a mi pequeña sonriéndome, llena de vida y salud. Esa sonrisa marcada de sueño y con ganas de mimos. Esa boquita diciéndome cógeme mamá y alzando sus brazos hacia mi. Esa sensación tan dulce cuando la caso de su cama, ella se abraza a mi y deja su cabeza caer sobre mi hombro. Su olor, su calorcito me da vida para todo el día. Para mi, las mañanas no pueden ser mas ricas y dulces.

Mi niña preciosa, la cual ha llenado mi vida de vida, de alegrías y de mil planes para hacer conforme va creciendo. Me encanta programas actividades con ella, y ver como las disfruta, con esa energía que le pone a todo lo que hace.

Mi niña, que lo mismo dice ser princesa, que vaquera, que ninja. Le encanta jugar y tiene una imaginación sorprendente, la cual me hace volar y disfrutar. A cada momento valoro el mejor regalo que pudo dar la vida, mi pequeña.

La maternidad da un vuelco a tu corazón, te enamoras de un pequeño bebé antes de verlo, cuando ves como crece la barriga y como se mueve dentro de ti. Son sensaciones inexplicables e inolvidables, el milagro de la vida. Y cuando ves su cara por primera vez, te terminas de enamorar, te parece el bebé mas precioso y sientes esa alegría que te desborda que eres incapaz de controlar.

Ahora mi vida no sólo la marco yo, mis prioridades son otras, y la principal es ver como mi pequeña sigue creciendo sana y feliz. Esas son mis dos grandes metas en la vida.

Y todo empezó un 14 de Diciembre.

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