ELIJO LA CRIANZA QUE QUIERO

Últimamente leo muchas noticias sobre la incapacidad de la crianza con apego, diciendo que es un error llevarla a cabo, por que esta dando como resultado a niños cómodos que no conocen los límites.

Yo creo que las personas que escriben tan alegremente estas noticias no tienen ni idea de que es la crianza con apego, y por eso tenemos como resultado unos escritos que no tienen nada que ver con la realidad, que llenan aún de mas miedo a los padres y los que seguimos llevando a cabo este tipo de crianza, nos vemos cada días mas cuestionados, sin ninguna razón.

La crianza con apego no se trata de tener al bebé 24 horas pegado. No se trata de no poner límites, no se trata de eliminar el no, no se trata de que quién no lleve a cabo este estilo de crianza no vaya a tener apego con su hijo… no no y no! Creo que antes de juzgar y más de opinar sentando cátedra hay que conocer. La ignorancia muchas veces nos lleva a meter la pata.

La crianza con apego a grandes rasgos se trata de prepararse para el embarazo, el parto y la crianza, de alimentar con amor y respeto (ya sea biberón o teta), de responder a las necesidades de nuestro bebé con sensibilidad, de tener mucho contacto corporal, de practicar la disciplina positiva (lo cual no quiere decir que no haya límites) y buscar un equilibrio entre la vida familiar y personal.

¿De verdad pensáis que estas pautas básicas hacen a nuestros hijos verdaderos dictadores? Yo creo que no, aunque también creo que no hay ningún estilo de crianza mejor que otro, y que la familia escogerá el que mejor le funcione. Pero lo que creo por encima de todo es en el respeto, y a la crianza con apego se la respeta a medias, y con ello a las personas que la llevamos a cabo.

Una de las polémicas de esta crianza, es que se cree que tacha a las otras de no establecer el apego seguro. Y otra es que se confunde con la teoría del apego. Ninguna de estas dos cosas son ciertas. Se trata de hacerle caso al niño a sus necesidades, aumentando ese apego seguro que tienen la mayoría de los niños. La crianza con apego trata de que el niño se sienta seguro con sus padres, que sienta que es amado de forma incondicional, de que es aceptado y será consolado cuando lo necesite. No hay castigos, las consecuencias de sus actos son las naturales, y las derivadas de las mismas.

Nosotros llevamos a cabo este tipo de crianza, y nos va funcionando bastante bien, vemos como nuestra pequeña se desarrolla un mundo hostil para ella, de una forma muy positiva. Vemos como se siente segura a nuestro lado, como nos busca (sin alterarse) ante cualquier situación que no le gusta, por que sabe que siempre estaremos ahí. Ya duerme mejor, por que sabe que estaremos con ella cuando lo necesite, que no la dejaremos sola. Como a pesar dos años y medio, empieza a tomar sus propias decisiones (siempre dentro de unos límites) por que se siente segura para hacerlo. Pero sobre todo como nos quiere, como nos abraza, como nos dice te quiero, como identifica sus sentimiento y nos dice “estoy contenta”.

Hemos podido observar como nuestra pequeña, que antes lloraba mucho, ahora llora muy poco. Antes se sentía muy insegura ante personas desconocidas, ahora lo lleva mucho mejor, hemos respetado su ritmo y ha funcionado. Aunque nos han tachado de permisivos, por el hecho de decirle a un adulto que una niña no quiere darle un beso. No quiere, aunque sea su tío (un tío al que ve menos que al carnicero del pueblo) y no vamos a obligarla, y sí, al adulto le digo que la deje, que no quiere, y que la respete.

Nos hemos ajustado a las necesidades de nuestra hija, hemos adaptado nuestra vida, somos felices haciéndolo, y ella lo es aún mas. Todo esto no quiere decir que en nuestra casa no haya normas, por que claro que las hay. Y se cumplen aunque tenga que caer alguna lágrima y si no se cumplen, si hay consecuencias, no castigos, pero si consecuencias, sobre todo naturales.

Sabemos que tener un niño de dos años (y más si es AD) es como tener en funcionamiento una batidora sin tapadera. Los niños no hacen las cosas para fastidiarnos, pero para conocer su entorno tiene que probar. Y sus pruebas normalmente son peligrosas y destructivas, claro, lo demás ya dejamos que haga sin problemas. Nosotros dejamos que explore hasta un límite…. ¡Oh si criamos con apego y ponemos límites… y también decimos que no a muchas cosas!

En esta época de rabietas la crianza con apego se hace complicada, en el aspecto de que al adulto hay veces que le fallan las fuerzas y sobre todo la paciencia. Y es muy difícil asumir estas pataletas descomunales sin perder los nervios. Nosotros nos armamos de paciencia y la acompañamos en ese momento. Hace dos días cogió un descomunal. No quería bajarse de su carrito para subirse al coche, y nos teníamos que ir. Así que la cogí (ya ella gritando) y la metí en el coche. Gritaba, lloraba, pataleaba… yo con toda la paciencia le hablaba despacio e intentaba acercarme a ella. Cuando vi que estaba un poco mas relajada y que podría escucharme, le empecé a decir, “te quiero, te quiero, no estoy enfadada, estoy aquí para ayudarte”. Esas palabras fueron como un conjuro, me miró y se hecho a mis brazos y poco a poco se fue relajando.

No es nada fácil la crianza, pero el respeto si que lo es, y todos al final criamos a nuestros hijos (de una forma u otra), pero pocos somos los que respetamos. Estoy harta de escuchar de que esta mal acostumbrada a los brazos, que si el colecho es una mala alternativa que rompe la pareja y mil cosas mas, que si no le debemos hacer tanto caso… No digo que exista un tipo de crianza mejor a otra, ni que ninguna sea la panacea, lo que si digo y pido es respeto.

Yo nunca le he pegado a mi hija, ni la he dejado llorar, ni he desatendido ninguna necesidad. Para mi una necesidad no solo son las básicas de sueño, higiene o hambre, para mi es una necesidad el sentirse querido y respetado. Aunque son niños, son pequeños seres humanos, y toda persona (tenga la edad que tenga) necesita apoyo cuando llora, por poner un ejemplo.

Por cubrir estas necesidades y además a mi manera, me he tenido que enfrentar a muchas críticas, y hoy día sigo peleándome, sobre todo con mi entorno mas cercano, para que se respete como queremos hacer las cosas con nuestra hija.

Colechar, portear, escuchar a un niño, respetarlo… A veces me da la sensación que está mal visto, y me da mucha pena. Que tú lo hagas de otra manera no quiere decir que sea la mejor ni la única.

Que no le grite o le de un cachete a tiempo no quiere decir que no le ponga límites.

Que este pendiente de ella no la convierte en una niña mimada.

Que respete sus necesidades no la convierte en una dictadora.

….

Como Mamá de Pueblo, no es fácil hacer las cosas de esta forma, en el pueblo es muy típico escuchar cosas como, “los niños se acostumbran a tó”, “un cachete a tiempo es lo mejor”, “las cosas se han hecho así toda la vida y aquí estamos”…

Animo a pa´ lante, que lo estas haciendo genial ( me digo a misma) pese a mis miedos, los cuales destruyo a base de lecturas y de ver como marcha pequeña. Pese a mis equivocaciones, la cuales intento enmendar en cuanto las veo (o me hacen verlas). Y como siempre diré a cada uno le funciona una cosa, dejemos a cada cual elegir y en vez de criticar, aprendamos los unos de los otros, y si esto último no funciona, lo mejor es optar por el respeto.

A vosotras os digo lo mismo, ánimo pa´lante, seguro que lo estáis haciendo genial, a vuestra manera, la mejor para vuestros peques, eso seguro.

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