Pero, si sólo soy un niño

En este nuevo apartado que abro en mi blog, voy a tratar de explicar mis pensamientos, cosas que veo, que siento, que me hacen reflexionar. Seguramente a veces pensaréis que le doy muchas vueltas a la cabeza, y si es verdad, desde que soy madre el mundo se ha vuelto mas hostil para mi, y me hace plantearme demasiadas cosas.

Uno de mis pensamientos más continuados es que no dejamos que los niños se comporten como lo que son, niños. Para mí, quien tiene la mayor culpa de cómo tratamos a los niños es la sociedad, sus exigencias y sus sin razones. La sociedad dice que tiene que aumentar la natalidad, pero no nos ayuda a hacerlo, quien lo hace se encuentra con muy poca ayuda y para el colmo, los niños son poco tolerados y respetados. Me explico…

Desde que nacen, nos mandan el mensaje de que tenemos que enseñarlos a dormir solos, a comer cada tres horas, a dejar el pañal, a comer variado, a compartir, a estudiar, a llevar unos horarios…. Pero, ¡si sólo son niños! Y además, los culpamos de muchas cosas… Quizás demasiadas, y cuando crecen aún más. Entre otras cosas, queremos hacerles llevar un horario adulto, porque los adultos con tantas exigencias (trabajo, amigos, gimnasio…) tratamos que el niño nos moleste lo menos posible.

Y retomo lo de que no son tolerados por esa sociedad. Yo voy a todos sitios con mi hija, o por lo menos lo intento, y cada vez me doy más cuenta de que la mayoría de sitios no están adecuados para ir con ellos. Incluso en muchas tiendas infantiles ya sea de ropa o juguetes, ni siquiera cabe el carrito por muchos sitios. Además cuando vas con niño, se espera que se comporten como un adulto, se le pide que no levante la voz, que haga caso a lo que se le pide… Pero si de verdad esperamos que una niña de dos años, no se note, creo que lo tenemos muy complicado. Yo tengo que ir con ella de la mano y hago lo que puedo, es imposible que lleve mi ritmo sin aburrirse o cansarse y si, ocurre esto último, lo normal es que se ponga de mal humor. Para evitar el mal humor, intento que participe en lo que estoy haciendo, me invento algún juego y si no, pues a otra cosa.

Pretendemos que los niños tengan comportamientos de adultos, por ejemplo, nos empecinamos en que compartan sus cosas y jueguen en grupo desde muy pequeños, cuando el juego cooperativo empieza a aparecer a partir del tercer año, y el tema de compartir es algo muy complicado para su nivel de abstracción. Ellos tienen un sentido muy arraigado de la propiedad y además no comprenden que el objeto que desea después va a volver a él.

Otra cosa que queremos es que saluden cariñosamente a todo el mundo, no solo a los abuelos y familiares mas cercanos, sino al tío tercero que ve dos veces al año. Y tampoco respetamos su carácter. A lo mejor el niño no tiene ganas de besar, no le gusta o es demasiado tímido, pero nosotros los adultos le exigimos que sea cariñoso y agradable con todos. Si no es así, tomamos al niño por un mal educado, como si fuera un adulto.

Queremos que los niños no tengan berrinches fuera de casa (incluso dentro) como si eso fuera posible. Vemos a padres y madres pasando un rato malísimo, cuando su hijo hace un berrinche, y si miráramos un poco más allá, veríamos que ciertamente, se posan muchas miradas acusadoras sobre ellos. Como si los berrinches no fueran lo mas normal del mundo. Los niños tienen rabietas por cosas insospechadas para los adultos, pero para ellos tiene importancia y no saben gestionar esa situación. Por eso “berrinchan”

Nosotros hemos asimilado a qué sitios podemos ir con nuestra peque y a cuáles no. Ahora sabemos en qué sitios no se siente a gusto y tratamos de que allí dónde vayamos esté bien y si no, pues no vamos.

Yo muchas veces me pongo en la piel de mi hija, y comprendo que no se sienta bien cuando cualquier desconocido (incluso para mí) le dice que ya es mayor para el chupete, como si al él le importara, o lo peor, que le quite su chupete. Y si encima la niña se enfada o llora, es que es una exagerada o impertinente. Yo creo que en esos casos el impertinente es el adulto, por meterse donde no le llaman y mas aún si coge algo que no es suyo.

Comprendo que no se sienta bien, cuando no tiene algún sitio en el que jugar o correr; ¡es una niña y lo necesita! De esta forma, cuando alguien pretende que le dé un beso y no lo consigue, se lo roba. Y por supuesto si la niña se enfada, ella es la culpable. El adulto piensa que no ha hecho nada malo. Será que dar un beso a alguien que no quiere, está dentro del manual básico de educación y cortesía (sarcasmo).

Pretendemos hacer adultos a los niños y queremos que crezcan antes de tiempo. Bueno perdón, no es que nosotros queramos, es que la sociedad indirectamente nos lo exige, y nosotros nos dejamos llevar. Sí eso es. Creo que hemos normalizado ciertas cosas, que en realidad no lo son. Vemos por internet mil formas de enseñar al niño a dejar el chupete, a dejar el pañal, a dormir solo, a compartir… Yo creo que cada niño tiene su ritmo, y madura cada cosa a su tiempo, y que obligarlos o enseñarlos no es la solución.

Creo que si en muchos de estos comportamientos, cambiáramos al niño por adulto, ya no lo veríamos tan bien. No creo que ninguno de vosotros vayáis por la calle dando besos a personas que no conocéis, ni que tampoco vayáis prestando vuestro teléfono móvil a cualquiera que os encontréis en una cafetería. Yo por lo menos no lo hago, y si me lo piden tampoco. Si un extraño me pide por la calle que le de un beso, no lo hago, y si me piden las llaves de mi coche tampoco. Aunque me prometan que me las van a devolver, os aseguro que no se las doy. ¿Por qué deben hacerlo los niños?

Entiendo que debemos dejar a los niños que se comporten como lo que son. A ver…, siempre dentro de unos límites…, no quiero que se me mal interprete. Dentro de unos mínimos, debemos dejar que jueguen, que se manchen, que disfruten, incluso que griten y salten.

En muchas ocasiones les exigimos demasiado, y no sé, pero pienso que debemos relajarnos y dejar que se relajen. No pasa nada si un día se baña mas tarde, o no come fruta, si se mancha de césped y barro por jugar con su perro en el jardín… creo que, al contrario, debemos disfrutar de esos momentos con ellos PORQUE NUNCA VOLVERÁN A SER NIÑOS.

Si a la sociedad no le gusta, o te mira con cara rara por dejar a tus hijos ser niños, pues que no mire. Yo como Mamá de Pueblo, dejo a mi hija mancharse, incluso ella me avisa y me dice, “mamá me he manchado, pero no pasa nada, ahora me cambias”, y yo soy súper feliz, viéndola cómo disfruta y le respondo “no pasa nada cielo, ahora te cambio, tú disfruta y pásalo bien”. De hecho, yo misma me mancho casi todos los días, y no me martirizo por ello. No es que deje que vaya pisando charcos de barro por todos sitios donde va, pero si está jugando con el perro en el césped y se le mancha el pantalón, la verdad me da igual. Para mí es señal de que ha disfrutado y se ha dejado llevar por el juego, y yo por su felicidad.

Y como Mamá de Pueblo me siento muchas veces cuestionada, por cosas que yo veo normales, como que una niña de dos años salte, corra y grite mientras juega. Tiene sólo dos años, si no lo hace ahora ¿cuándo lo hará?

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