Por una igualdad real

Hoy día internacional de la mujer, un día para mi de reflexión, a nosotras las mujeres nos felicitan por este día, pero para mi no es día de felicitaciones sino mas bien de reivindicación. Una reivindicación que deberíamos llevar a cabo todos los días, mediante las pequeñas cosas, conseguiremos otras grandes.

Siempre me he considerado con las ideas muy claras, y hay veces que me han dicho que me complico mucho la vida, pero no lo puedo evitar, no puedo dar por sentado que lo tengo delante es lo correcto, tiendo a cuestionármelo todo y mas aún desde que soy Mamá de Pueblo, de una niña, de una futura mujer, la cual me gustaría que viviera en la igualdad y el respeto.

No me gustaría que mi hija el día de mañana no se sienta a gusto por hacer ciertas cosas que se consideran de niños. Me gustaría que se sintiera libre de jugar al fútbol, a los coches, a las muñecas o a los bebés. Ella puede elegir lo que quiera, sin duda, pero está en los demás que no se sienta juzgada ni etiquetada.

Aun recuerdo cuando yo era pequeña, cuando en alguna ocasión me llamaban “machota” por jugar a juegos de niños. Me crié junto a mi hermano y mis tres primos, entonces jugaba con ellos a los coches y al fútbol, no me gustaba ir en falda (era muy incomoda para jugar libremente), me gustaba ir en pantalón. No quiero que mi hija sea juzgada por que le guste jugar a cosas que parecen ser sólo del género masculino.

Escucho mucho el discurso de que los niños pueden jugar a lo que quieran, que los juguetes no tienen género, pero llega un cumpleaños o unos reyes, y todos los regalos que reciben las niñas (o la gran mayoría) son rosas, con princesas, bebés, barbies… Por qué no se le puede regalar a una niña un coche teledirigido, un juego de playmobil, o una balón. A no, eso se lo regalan a los niños, los cuales desde pequeños disfrutan de juegos mas participativos, de equipo y mas competitivos. Mientras las niñas juegan solas y sumisas a hacer la compra, a cuidar el bebé o a vestir a sus muñecas de princesa.

Creo que por desgracia no tenemos más que lo que sembramos, aún tengo que escuchar que si los niños son mas inquietos, brutos y aventureros que las niñas, que tener una niña es más fácil por que son mas buenas, inteligentes y precoces. Lo cual me parecen ideas preconcebidas, de esa desigualdad social en la que vivimos y en la que indirectamente muchos creemos. Cada niño o niña, tiene su propia de ser, independientemente de su sexo.

Si es verdad que biológicamente somos distintos, pero cada día vemos a más hombres en ámbitos que eran exclusivos para las mujeres, como la cocina o el diseño, hombres que son muy conocidos por que lo merecen. Pero nadie conoce (o muy pocos) a mujeres futbolistas o en las carreras de coches, los medios no le dan bombo, no les interesa en realidad esas mujeres. Interesan mas las mujeres florero que están aguantado el micro o de colaboradoras en los programas de televisión presentados por hombres. Esas mujeres guapas, altas y delgadas, ese estereotipo que le hacemos llegar a nuestras hijas, las cuales queremos sanas, felices y con algo que decir.

No quiero que hija viva en esta desigualdad, llamarme rara, feminista o extremista, me da igual,  pero no lo quiero. Por eso, desde su primer día hicimos cosas, para que por lo menos no quedara. Para empezar empezamos a vetar los regalitos rosas y a pedir por favor que eligieran otros colores, agradeciendo siempre que quisiera tener un detalle con nuestra hija, pero por favor hay muchos colores preciosos, no solo el rosa.

Cuando elegimos el primer pijamita para ponerle cuando nació, algunos nos miraron con caras raras, e incluso nos cuestionaron el pijamita elegido, era amarillo y con un cocodrilo. Siempre me he negado a ponerle lazos y pompones, cosas de bebés y niñas, nunca me han gustado, y me decían “es que un bebé hay que vestirlo de bebé”, como si fuera a vestir a mi hija con una saco. Claro la vestía de bebé, pero con ropa de algodón y cualquier color bonito.

Tenemos en cuenta muchos detalles para que ella se sienta fuerte y segura, para que no tenga la necesidad de sentirse salvada por nadie. Ella tiene que saber que es capaz de hacer y ser lo que se proponga. Y para eso aún nos queda mucho, muchísimo por avanzar.

Yo como mujer, cuando quedé embarazada tuve que estar de baja, y tras esto perdí mi trabajo, se termino al contrato y hasta hoy. No me gustaría que a mi hija le pasara lo mismo. No me gustaría que mi hija pasara miedo andando sola por la calle, tampoco me gustaría que le dijera piropos ningún desconocido, que no lograra sus propósitos por ser mujer…

Yo como Mamá de Pueblo, estoy criando a mi hija en la igualdad, la libertad y el respeto a los demás, creo que son tres valores que no se deben perder, y que con ellos tendríamos un mundo mejor, mas tolerante y accesible a todos. Sé que esto no depende sólo de mi, pero desde aquí hago un llamamiento a todos, para que cambiemos. Que mejor que empezar por nuestros pequeños, inculcándole valores y haciéndoles ver que la igualdad de género no solo es posible, sino que debe ser real.

Por todas las mujeres luchadoras y por las futuras mujeres, a las que intentamos hacerles un mundo más igualitario.

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